La estupidez humana

La estupidez humana
Este artículo, va a molestar a casi todo el mundo porque creo que casi todos los humanos somos estúpidos, eso sí, hay grados de estupidez, como hay grados en el ejército, o en cualquier organización humana. Siempre hay unos más que otros en todo, pues bien, la estupidez humana, no es una excepción. ¿Qué grado de estupidez tengo yo?, seguramente más de uno dirá que ¡mucho!, es más, estoy seguro de eso, pero, desde mi nivel de estupidez, soy capaz de vislumbrar la estupidez de algunos y es exactamente de eso de lo que voy a hablar.

Siempre me fascinó, la capacidad del ser humano para hacer cosas ilógicas, desconcertantes, incongruentes, imbéciles, absurdas, ESTUPIDAS en definitiva y decidí indagar sobre este asunto tan pintoresco. Ciertamente no hay tanta literatura al respecto como por ejemplo sobre la inteligencia, la astucia, el intelecto, la sabiduría, la coherencia, “el buen hacer” en definitiva, pero me ha sorprendido la cantidad de personajes muy relevantes de las letras y pensadores de renombre que han hecho mención a este epíteto. Algunos han desarrollado verdaderos tratados, otros, incluso han diseñado sistemas para “medir” la estupidez.

Yo no pretendo de ninguna de las maneras, ni tan siguiera aportar nada al asunto, es solo un disfrute personal escribir sobre ello sin más pretensión que la de “evacuar” mis sensaciones, leerme a mí mismo y con suerte, alguna persona más que caritativamente me sigue. Aprovecho para agradecerles infinitamente su adhesión.

La imbecilidad, la idiotez, la majadería, no son un insulto, es la descripción de un comportamiento humano. Todos podemos en algún momento de nuestras vidas, tener un comportamiento absurdo, necio, memo, incluso personas que podríamos calificar de inteligentes. El problema se presenta cuando repetimos de manera sistemática dichos comportamientos, es entonces cuando llega el calificativo directo hacia la persona, “es idiota”, “es imbécil”, “es estúpido”.

La cuantificación de las estupideces cometidas puede ayudar a definir a una persona, pero no son definitivas, también es muy importante valorar la “calidad” de la estupidez dicha o cometida. Por ejemplo, imaginemos un individuo que, aparentemente comete muchas estupideces, pero todas ellas, son inocuas para los demás y para el mismo, es decir, es el típico “bobo”, “pánfilo”, “atolondrado” o “graciosillo” pero no llega a la categoría de estúpido, porque llegado el caso, sería capaz de obrar coherentemente. Sin embargo, imaginemos otro individuo que a simple vista parece un individuo inteligente y que parece tener un comportamiento coherente, pero en un momento dado, por fanatismo de cualquier tipo, por ideología o por obcecación, es capaz de hacer o decir algo que daña a los demás, pero no le produce ningún beneficio, más al contrario, le perjudica también. Pero incluso, aún estamos a tiempo de exculparlo de “estupidez”, si ese individuo, se declara consciente de su imbecilidad posteriormente.

Entonces, ¿Cuándo, definitivamente, el individuo es ESTUPIDO?, pues en el mismo momento en que se le hace la luz, comprueba su estupidez y la mantiene por su fanatismo, obcecación o ideología. Incluso por las tres a la vez. Este individuo, abunda en nuestras sociedades, pasa desapercibido y es más peligroso que un malvado. Un malvado, hace daño conscientemente y a los demás, esto significa, que tiene un patrón y por tanto, es previsible. Un mangante, sigue también un patrón, busca beneficiarse a sí mismo en detrimento de otros. Este comportamiento también es predecible, el problema viene con el imbécil, con el estúpido, éste, es capaz de dañar a todo el mundo incluido a sí mismo y lo hace de manera imprevisible. Este perfil, no es masoquista, no quiere infligirse daño a sí mismo, pero lo hace porque es “imbécil”.

La estupidez, la imbecilidad, es como la honestidad, la bondad o la indolencia, simplemente una característica más de los seres humanos, que como ya he dicho, se manifiesta en mayor o menor mediada en cada uno.

Incluso alguien podría pensar que la estupidez es consecuencia de un cociente intelectual bajo o una gran carencia de conocimiento, pero tampoco, la estupidez es transversal en todo, el culto puede ser estúpido, el aparentemente inteligente puede ser estúpido y el viceversa.

Yo puedo ver la estupidez de los que son más estúpidos que yo y hay quien puede ver mi estupidez sin que yo sea consciente de la mía propia. La cuestión no está entonces en si soy estúpido o no, sino, en cuanto de estúpido soy.

Para esto, ayuda mucho decir que, si la gran mayoría opta por algo, será que es lo correcto. Efectivamente, suele ocurrir eso pero en cuestiones que no estén ideologizadas, ejemplo: la mayoría de las personas pensaría que jugar a la ruleta rusa con un revolver de 6 disparos y una bala en el tambor, es una locura, una ¡estupidez!. Por tanto, esto confirma la regla, “la mayoría tiene razón”. Pero veamos un segundo ejemplo: poner una bomba en el metro de una gran ciudad, para una comunidad fanatizada, es lo que hay que hacer, la mayoría opinaría que es correcto hacer semejante atrocidad. Luego, el fanatismo, “estupidece” notoriamente.

Imaginemos otra situación, el votante de un partido político que sigue votándole aunque lo esté haciendo rematadamente mal, que los errores sean garrafales, que les estén mintiendo diariamente. En este caso interviene la ideología. El estúpido, no es capaz de desembarazarse de su ideología y por tanto, se convierte en un estúpido que vota una y mil veces aunque el resultado de la gestión de su partido político sea nefasta. Este perfil ha existido siempre y en todos los partidos políticos.

El estúpido, no tiene color, ni raza ni sexo ni religión, es estúpido como podría ser, trabajador, puntual, gracioso, generoso o cualquier atributo achacable al ser humano. Esta es la dificultad que existe, que es indetectable hasta que hace o dice, la gran estupidez.

¿Todos podemos serlo?, SI, ¡todos!, pero hay estúpidos de grado más benigno y estúpidos MUY ESTUPIDOS.

Cuando un estúpido se delata “muy estúpido”, es difícil que cambie su actitud, es como ser seguidor de un equipo de futbol, raramente cambiamos de equipo en nuestra vida. La diferencia está en que ser seguidor de un equipo, no suele perjudicar a nadie y al interesado casi tampoco puesto que es feliz con las hazañas de su equipo. Pero el estúpido, con sus actos, si puede hacer daño a otros y por supuesto, hacérselo a él mismo. Esto último es una condición fundamental para ser tachado de “muy estúpido”. Y curiosamente, a veces son conscientes de que puede ser perjudicial para ellos mismos, de ahí que reciba tamaña condecoración por su alto grado de estupidez.

Un ejemplo muy de actualidad es el siguiente. Hoy en día, estamos viendo la proliferación de populismos en muchos países del mundo, que han sido ejemplo de prosperidad y avance social. Estamos viendo que han llegado a lo más alto, personajes que son el hazmerreir de una gran mayoría, que son incapaces, que son desnortados o que proclaman recetas, consignas y latiguillos del siglo XIX. Pero una “mayoría” les ha votado o ha dado de alguna manera su consentimiento para que campen a sus anchas. Esto ocurre, repito en varias de las democracias más avanzadas, y en su mayoría, no han llegado usurpando ningún poder o trasgrediendo ninguna norma, han llegado por voluntad popular, por las urnas, ¡la masa les ha votado!.

Se ha visto y se está viendo, que, en esos países, han sufrido o están sufriendo los desatinos de esos que han elegido. No solo sufren calamidades los que les votaron, sino los conciudadanos que no les votaron y tienen que sufrir con ellos el castigo.

Si os fijáis, en este sencillo ejemplo, se cumple la norma que había señalado anteriormente, “hacen daño a los demás con su nefasta decisión, se hacen daño a sí mismos por la misma razón y a pesar de ello, siguen pensando en volver a elegir esa opción”. No reciben ningún beneficio, simplemente son, ¡estúpidos!.

Alguien podrá pensar que, si la gente vota distinto a lo que uno desea, automáticamente pasa a ser un estúpido para esa persona. No, no y no, porque si lo que se ha votado en las urnas, aun no coincidiendo con el voto propio, produce beneficios para la comunidad en general, sería de “estúpidos” votar nuestra opción a sabiendas de que la opción de otros es mejor.

En definitiva, el estúpido no se hace, nace y su vida siempre estará presidida por alguna acción que le identifica. Repito, todos tenemos nuestro grado de estupidez y desde mi grado, me permito criticar los grados superiores de estupidez, al igual que alguien que me lea ,¡ojalá!, podría estar pensando que yo soy estúpido para él. Incluso un tercero, puede ser estúpido y no serlo simultáneamente para dos ojeadores distintos.

Por tanto, soy consciente de mis limitaciones y comprendo y acepto que otros me puedan considerar un estúpido integral. En cualquier caso, será un estúpido de grado inferior, pero, estúpido, al fin y al cabo.

Hasta aquí, mis reflexiones sobre la “imbecilidad del ser humano”, ahora quería incluir algunas citas de personajes enormemente más capacitados para hablar de la estupidez, aquí dejo alguna:

“La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino, los demás”
Voltaire

“Si hay un idiota en el poder, es porque quienes le eligieron, están bien representados”
Mahatma Gandhi

“El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”
Bertrand Russell

“La estupidez humana es la única cosa que nos da una idea del infinito”
Ernest Renan

“A veces la estupidez humana sobrepasa los límites de lo absurdo”
Anónimo

“La estupidez, es el cultivo deliberado de la ignorancia”
William Gaddis

“Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel y ahí te vencerá por experiencia”
Mark Twain

“En vista de que Dios limitó la inteligencia humana, parece injusto que Él no limitase la estupidez”
Konrad Adenauer

“La ventaja de ser inteligente es que se puede fingir ser imbécil, mientras que al revés es imposible”
Woody Allen

“Todos los que parecen estúpidos, lo son y además, también lo son la mitad de los que no lo parecen”
Francisco de Quevedo

“La mente humana es limitada, pero la estupidez humana es ilimitada”
Wilhelm Steinitz

“La estupidez no tiene fronteras pero al estúpido hay que ponerle límites”
Albert Einstein

“No, no soy anti-social, soy anti-estupidez”
Anónimo

“Si un partido político arruina una vez tu país, no seas estúpido, no le votes, ¡lo puede volver a hacer!”
Anónimo

“No hay opiniones estúpidas, sino, estúpidos que opinan”
Anónimo

“La diferencia entre genialidad y estupidez es que la genialidad tiene sus límites”
Anónimo

“Solo hay 3 cosas infinitas: el universo, la estupidez y las mentiras de algunos políticos”
Anónimo

“Nunca atribuyas a la maldad, lo que puede ser explicado por la estupidez”
Robert J. Hanlon – Principio de Hanlon

“Hace falta un sol doble para alumbrar el fondo de la estupidez humana”
Jean Paul Sartre

“Soy paciente con la estupidez. Pero no con aquellos que están orgullosos de ella”
Edith Sitwell

“Existen 3 clases de analfabeto: El que no sabe leer, el que no entiende lo que lee y el que lee estupideces.”
Marco Aurelio Denegri

“Estúpido es conocer la verdad, ver la verdad, pero seguir creyendo mentiras”
Morgan Freeman

 “Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas, olvidando constantemente que tratar de asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.”
Carlo M. Cipolla (4ª ley de la estupidez)

Y terminaré con mi favorita y que preside mi blog, es una de las muchas genialidades del autor:

“Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo y no estoy realmente seguro de lo segundo”
Excelentísimo Sr. Albert Einstein

Por último, pondré algún ejemplo de ser humano absolutamente estúpido (hay millones).
El primero solo es una fotografía. En el momento en que se enarbolaba esa pancarta, habían muerto en el mundo casi 4.000 personas por Covid-19.
A 13 de Mayo de 2010 en el mundo van ya casi 300.000 personas fallecidas.
Feminista y coronavirus
¡Tan orgullosa ella!, sin comentarios.

Este otro ejemplo que me llegó esta mañana, me pareció “poesía de la estupidez en grado sublime”. Sitúo el hecho:

El 9 de julio de 2019, durante los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid, ponentes: Irene Montero y Beatriz Gimeno. Una feminista, le pregunta a Irene sobre:

“La constitución del sujeto agente como mujeres, la problemática que surge ahora mismo en la economía actual, ¿no?.La concepción de una la biopolítica positiva a nivel foucaulteano, bueno, foucaulteano no, butlereano y la imposibilidad de evadir el carácter corporal de la performatividad. Eso en un primer lugar”

Otra pregunta realizada por otra feminista en esa misma reunión dice lo siguiente:

“Yo echo de menos es lo que yo he hecho la tesis, que es la psiquiatrización del cuerpo de la mujer. Es decir, la colectividad, justo en… No sé si sabéis, porque no hay nadie de Podemos en el Orgullo Loco, en el colectivo del Orgullo Loco. Es una colectividad, de verdad, que sería digna de que Podemos la tuviera en cuenta, porque tienen una horizontalidad y una calidad de, bueno, pues, de haber ligado la economía al control del cuerpo de la mujer, desde a nivel maternal, a nivel incluso ya contencioso de la psiquiatrización, o sea, de la salud mental que viene de la concepción liberal de la psiquiatrización. O sea, de la antipsiquiatría, etc. Bueno, hay muchos intelectuales metidos”

Para terminar la autora de lo anterior, dice lo siguiente:

“Y quería saber eso: si nos dirigimos otra vez a volver a refundar… bueno, a refundar un poco o a cómo se va a hacer ahora con el Consejo Estatal de Feminismos y eso, y quería saber si concebís, bueno, pues que Podemos vuelva a tratar con la plataforma Afectados por la Hipoteca y sobre todo afectadas, como lo ha dicho Irene, porque si vas a una reunión, lo que más hay son madres de familia, y nada”

Beatriz Gimeno, la otra ponente ( y actual directora del instituto de la mujer), por su parte y en su blog,  animaba a penetrar analmente a los hombres para conseguir “la igualdad”, así mismo proponía el cierre de las cárceles para “que ya no hay más presos”.

¡¡¡BRUTAL!!!

Los estúpidos del mundo palidecieron de envidia ante semejantes seres.

Añadiré una ultima frase de un personaje para mostrar hasta donde puede llegar un estúpido en el escalafón social. (Este es un ejemplo de unos cuantos).

“Hay una mitad mayoritaria y hay una mitad que es minoría”
Nicolas Maduro (este es presidente de un país)

Repito nuevamente, hay millones y millones de estúpidos, tan solo ponía algún ejemplo.

Por último, decir que, después de leer algún libro y algunos artículos, he llegado al convencimiento de que los estúpidos siempre son los demás, ¿o no?.

Finalizo este artículo con “Inteligencia” y “humildad”, ¡andamos escasos de genios!, … he aquí, dos en estado puro…
Inteligencia y humildad

PD:
Lógicamente, estos apelativos cariñosos, van dirigidos a la FIGURA POLÍTICA o PÚBLICA que representan los aludidos, no a su persona, a la cual, guardo el mismo respeto que ellos tendrían por la mía.

Sinclaire

2 comentarios sobre “La estupidez humana

Responder a María Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: