Érase una Vez, un País, unos Sujetos y sus estúpidos Predicados

Erase una vez_0

Las democracias pueden ser atacadas con golpes de estado con militares (a la antigua usanza) o de manera más moderna, con una caterva de inanes que se apropian del poder mediante el uso muy habilidoso de la mentira, la falacia, el maniqueísmo, el engaño, la patraña y la cara como el diamante de dura. Así, también se puede asaltar una democracia.

Últimamente, cada vez que quiero hablar de algo, me veo perturbado por otro acontecimiento que parece reclamar más mi atención. Así ha sido en estas últimas semanas y es lo que ha propiciado que, dada la vorágine de acontecimientos, estupideces, barbaridades y otras lindezas que se producen, se me ocurrió escribir este texto como un cuento. En él, se relata la vida y milagros de unos “Sujetos” que vivieron en un país muy lejano y cuyos “predicados”, sus frases más gloriosas, así como sus meritorias andanzas, fueron recogidas por un escriba idiota que decidió recopilarlos.

El mencionado escriba, relata las andanzas de estos seres o sujetos, como un juego, el juego de: “Averigua que sujeto es el autor de …”.

La idea era muy simple, el escriba enunciaba el “predicado” ósea el hecho en cuestión, la acción, y se trataba de averiguar quién era el “sujeto” que lo ha protagonizaba.

El cuento, insisto, es solo un cuento, al igual que los sujetos que intervienen y cualquier parecido o similitud con personajes, hechos o situaciones actuales, es pura coincidencia.

El escriba comenzaba su cuento así…

En un país muy lejano, hace ya muuuuucho tiempo, existió una sociedad en la que hubo un auge de sujetos que se confabularon para competir entre ellos y determinar quién era capaz de decir la estupidez más gorda, quien decía la mentira más burda o era capaz de desmentirse a sí mismo en menos tiempo. Hay que reconocer que algunos eran verdaderos artistas de esta disciplina.

El escriba continuaba…

Quiero dejar clara una cosa, el más estúpido de todos ellos soy yo, sin duda, porque he dedicado mi tiempo a recapitular las tropelías, sandeces, estupideces y gilipolleces de otros sujetos, y hay que ser muy majadero para hacer eso, pero bueno, ya se sabe, tiene que haber de todo en esta vida y yo no soy la excepción.

Es evidente también que “el que tiene boca se equivoca”, pero, ojo, no es lo mismo decir una mamarrachada en una reunión de amiguetes cuya repercusión es “cero”, que, teniendo un cargo público, teniendo poder de decisión y además, cobrando del dinerito de todos los demás. Ojo, repito, ¡no es lo mismo!. Por tanto, los que se lucran a costa de mi dinero y cuyas decisiones me afectan, también serán objeto de mis gilipolladas e imbecilidades. Se que a ellos “se la repampinfla” porque viven a costa de mi dinero y mi estúpido voto, pero al menos, me queda el derecho al pataleo.

También quiero ser muy correcto en las formas, por eso empezaré por abreviar para no cansar con el lenguaje inclusivo, por ejemplo, cuando diga “Sujeto”, entended que quiero decir “sujeto”, “sujeta” o “sujete”. Cuando digo “imbéciles”, quiero decir también “imbecilas” e “imbecilos” o cuando digo “gilipollas”, quiero decir “gilipollos” o “gilipelles” también, que no quiero que se me moleste ningún sujeto de progreso. En definitiva, escribiré a la antigua usanza sin hacer el absurdo ejercicio de señalar el masculino, el femenino el neutro y el “zoonino”.

Bueno, pues, en este país imaginario, hubo sujetos capaces de mentir, malversar, despilfarrar y destrozar cuanto se ponía a su paso con tal de mantener su status adquirido.

Este tipo de sujetos, camparon a sus anchas durante bastante tiempo. Eran una cuadrilla de mediocres individuos sin bagaje alguno, sin mérito conocido, cuyos predicados eran a cuál mas zafios y burdos, porque no necesitaban ser respetuosos con la ciudadanía, les importaba 3 pitos y sabían que un grupo de sujetos mucho más numeroso, con sus votos, les pedirían que siguieran en sus cargos igualmente, hicieran o dijeran lo que fuere.

Pues bien, estos individuos, se instalaron en los centros de poder y las más altas instancias de aquel lejano país igual que lo hace el moho. Pero ¿Cómo pudo llegar tanta chusma a los principales centros de poder?. Pues muy sencillo, antes de éstos, hubo otros, que o bien por su ineptitud o por su corrupción, desencantaron a aquella población.

En un principio, existió un sujeto que era mas peligroso que un chimpancé con una escopeta. Semejante espécimen, que no debería ser ni representante de su comunidad de vecinos, por incapaz, dirigió los designios de este lejano país durante el tiempo suficiente para llevarlo a la ruina. Este sujeto siguió durante años estropeando todo lo que tocaba incluso cuando ya fue barrido de los centros de decisión, pero lo llevaba en la sangre, la imbecilidad se había apoderado de él y fue imposible recuperarlo para la sociedad. A semejante individuo, le deben los habitantes de la época las mayores cifras de paro y ruina que se conocen de la época contemporánea. Ahora tiene un sueldo descomunal y dedica su tiempo libre, (o sea, todo el tiempo) a desequilibrar países.

En esas condiciones, no fue muy difícil que otro grupo de sujetos coparan esos mismos centros de poder, pues la ciudadanía entendió que con el anterior y el partido que representaba, la ruina histórica estaba asegurada. Así es que llego un grupo de sujetos que sí tenían capacidades, que sí sabían dónde tenían las narices y que sí sabían sacar al país de la ruina.

Lo hicieron, pero, (siempre hay un pero), entre estos sujetos, se instalaron también corruptos oportunistas que sembraron de casos de corrupción los noticiarios de la época. Esto provocó la indignación en los ciudadanos, pues no solo aparecían corruptos debajo de las piedras, sino que los compañeros que no lo eran, les amparaban, tapaban o callaban, por aquello de que, “eran de los suyos”. Resultado, debacle de este grupo de sujetos. Y es justo en ese escenario, en ese ambiente de desencanto y desilusión, cuando los ciudadanos de la época (muy enfadados con estos últimos y con razón), decidieron castigar a estos sujetos, dejando que se instalara el “Moho”.

Entre este nuevo y “selecto” grupo de indigentes morales e intelectuales, se pueden encontrar sujetos variopintos, curiosos, e incluso, graciosos (sino fuera por el daño que le hicieron a aquel incauto país). Entre ellos hubo:

  • sujetos capaces de mentir a una velocidad tal, que su cálculo representaba el cuadrado de la dureza de la cara multiplicado por el tiempo transcurrido y dividido por su desfachatez. Unos eran más burdos que otros, pero todos igual de desahogados.
  • Había sujetos que tergiversaban la realidad hasta puntos insospechados, cambiando la realidad a su antojo y sin importarles faltar al respeto intelectual de los ciudadanos.
  • Sujetos que podían decir una cosa y su contraria en menos de un minuto, sin que en sus constantes vitales se les apreciara cambio alguno. Individuos desalmados sabedores del daño que podían hace a la sociedad y las instituciones pero que su ambición personal, cuasi enfermiza, les empujaba a arruinar cuanto tocaban.
  • Había sujetos que despreciaban a otros ciudadanos por que habían nacido en tal o cual zona de aquel país. Incluso estaban convencidos de su supremacía étnica, identificando problemas en al ADN de esos otros ciudadanos que habían nacido 500 metros mas allá de la linde de su región. Sujetos corrompidos por un desaforado afán de ser diferentes y de ser autónomos de otros que eran exactamente iguales a ellos.
  • Había sujetos imbéciles que iban a trabajar con impresoras en el hombro como si fuesen al Club de la Comedia y allí, mientras el resto de ciudadanos le pagaban el sueldo estos individuos soltaban sus patochadas, sus soflamas falsarias y dirigidas a su parroquia “imbecilizada”.
  • Había sujetos embaucadores que envenenaban a sus correligionarios incitándoles a realizar actos ilegales en masa, provocando enfrentamientos con las fuerzas de orden público del momento y huyendo del país cuando el peso de la justicia amenazaba con su aplicación.
  • Había sujetos, altísimos cargos de aquella sociedad que entendían que el dinero no era de nadie, que la palabra de una mujer era “ex cátedra” y su acusación incuestionable.
  • Había sujetos, cajeras de supermercados que con cuatro soflamas baratas y decimonónicas, consiguieron tener la matemática electoral suficiente para ser decisivas y detentar altísimos cargos de la administración, con la ayuda inestimable de su camarada de alcoba.
  • Comunistas con Sueldos descomunales, varias propiedades, coches y casa de cientos de miles de la moneda de aquel país.
  • Altísimos cargos sin estudios y algunos de ellos con titulaciones basadas en trabajos que nunca realizaron o que fueron copiadas de otras fuentes que no provenían de su intelecto.
  • Sujetos enfermos de ideología, condenados por delitos gravísimos, delincuentes sentenciados, que dirigían gobiernos desde las cárceles, cambiaban ordenamientos jurídicos para adecuarlos a sus situaciones personales y cuyos legisladores dependían de semejante escoria.
  • Sujetos que siendo máximos mandatarios de territorios alentaban a delinquir a la población, invitándoles a arrasar las ciudades en nombre de no se sabe que causa enfermiza y paleta. Eran hordas de sujetos descerebrados comportándose como energúmenos salvajes que protagonizaban actos vandálicos y para endulzarlo, se autoproclamaban “gente de paz”.
  • Sujetos fugados, huidos de la justicia dirigiendo regiones de aquel país por videoconferencia. Y sujetos de aquellas regiones, votándoles como posesos.
  • Sujetos fundando partidos políticos cuyo bagaje mas señalado es manifestarse en las calles y hacer sentadas o apedrear a miembros del orden público.
  • Sujetos que durante años tuvieron la potestad de decidir sobre los designios de la vida de las personas y que demostraron manifiesta deshumanidad a la hora de tomar decisiones sobre sus subordinados, llevándoles a batallas campales en inferioridad de condiciones. Individuos deslegitimados para dirigir grupos humanos pero que seguían detentando sus cargos a pesar de la manifiesta falta de escrúpulos.
  • Sujetos defensores del asesinato, detentando cargos en las instituciones de ese país, cobrando pingues emolumentos a costa de la sociedad que les sufrió y fue masacrada por ellos o sus íntimos amigos.
  • Había sujetos capaces de dar 6 versiones diferentes del mismo hecho en a penas 2 días. Su rostro no cambiaba, no se apreciaban cambios ni de temperatura ni de coloración. La ciencia no se lo explicaba.
  • Sujetos que decían ejercían profesiones de comunicación de “noticias veraces”, pero que ni eran noticias, ni eran veraces, solo soflamas, falsedades y manipulaciones escritas al dictado del poder prevalente en aquel momento, con el único propósito de sobrevivir a la sombra del estamento dirigente.
  • Sujetos autoproclamados “portadores de la cultura” que salvo honrosas excepciones, pasaron su vida subvencionados haciendo trabajos de ínfima calidad y viviendo de la mamandurria del estado.
  • Sujetos adormecidos y sedados, acudieron un día, alegres y contentos a las urnas y votaron eso que les he contado. Este lejano país tenía lo que se merecía, por que eso es lo que voto. Algunos se rasgaban las vestiduras, otros no se creían lo que estaba pasando y alguno aún seguía defendiendo que eso era PROGRESO. Pero todos tenían lo que se merecían, una democracia decadente, apestosamente utilizada por este grupo de gamberros.
  • ¡Por cierto!, llevamos exactamente una hora y 26 minutos en que ningún alto cargo del país lejano, se ha desmentido a si mismo y ha vuelto a burlarse de la decencia y dignidad de sus ciudadanos. No ha salido ningún insultador profesional a decirnos que el enésimo cambio de criterio, es fruto del “Convencimiento Político”, como dijo una vez una insultadora profesional.

¡Que Dios nos pille confesados!

Si una sociedad adormecida y carente de crítica se deja llevar por manadas de indocumentados y oportunistas de medio pelo, ¡podría llegar a ocurrir algo así!.

El escriba, dejó un mensaje inquietante, ¿podría pasar de verdad algo así?, pues eso queda a vuestro criterio.

PD: Los insultos vertidos en esta reflexión, son fruto del hartazgo del escriba, que estuvo sumido como otros muchos, en aquella caótica sociedad, pero en ningún caso hacen referencia a nadie que pueda sentirse aludido puesto que son simples “sujetos ficticios”.

Sinclaire

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