La Huelga

La Huelga

Este artículo reflexiona sobre las huelgas salvajes y sistemáticas de algunos colectivos que por su poder de impacto y convocatoria, secuestran bajo sus reivindicaciones a la mayoría de la sociedad.

El derecho a la Huelga, es uno de los grandes logros del siglo XlX que ha cumplido su función al ser un instrumento reconocido legalmente para reivindicar y hacer valer los derechos de los trabajadores ante un desacuerdo con la empresa. Este derecho tuvo su primera manifestación en 1166 a.C. en el antiguo Egipto, aunque es La Revolución Francesa de 1789  y más concretamente principios del XIX cuando empieza a materializarse como un derecho.
Todos conocemos términos como  “Piquetes Informativos”, “Servicios mínimos”, etc., los hemos oído muchas veces y yo me pregunto, ¿para qué sirve un Piquete Informativo en el siglo XXI?, ¿acaso no tenemos multitud de medios para estar informados?, ¿de verdad se necesita en la era de “la información”, que alguien me explique en la entrada del trabajo lo que se pretende con la huelga?.

A mi juicio, ese resorte que es legal, está anticuado, obsoleto, rancio y como todos sabemos, casi siempre mal empleado por sus protagonistas. Todos sabemos que los piquetes informativos en este momento (no se en épocas más antiguas), su finalidad es impedir el paso y coaccionar a los trabajadores que libremente y en uso de su libertad y su derecho a trabajar quieren ejercerlo.

Entiendo que esta figura del “Piquete Informativo” debería desaparecer y ser sustituido por información expuesta en redes sociales y todo tipo de medios actuales, dejando de esta manera de ser coactivos para pasar por fin a “ser informativos de verdad”.

Es claro que el derecho a la huelga es un Derecho Fundamental, pero, ¿no sería ya momento de revisar este derecho y adecuarlo a los tiempos modernos?, que quiero decir, pues que cuando fueron redactados los textos, no se podían prever las situaciones que ahora vemos año tras año y que a TODOS indignan tanto. Me estoy refiriendo a las huelgas salvajes y sistemáticas que algunos colectivos con mucha repercusión en la sociedad, realizan casi año tras año, sabedores de su impacto, sabedores del perjuicio que causan en la sociedad y amparados por un derecho fundamental “obsoleto”.

¿Dónde debería terminar un derecho?, pues es claro, donde comience otro derecho, es así de simple. Y yo me pregunto: ¿tiene un ciudadano derecho a la libre circulación por las calles de su ciudad?, ¿tiene un ciudadano derecho a viajar y disfrutar de sus vacaciones?, ¿tiene derecho a poder llegar a su trabajo con normalidad?, ¿tiene derecho a llegar a un hospital a la hora citada, a la universidad, al aeropuerto, a donde le dé la realísima gana?. Pero si un colectivo de 15.000 personas (ejemplo: los taxistas de Madrid, por poner alguno), decide cortar una arteria principal de Madrid durante 4 días, apropiándose de un espacio que es de todos, acaban de crear un colapso circulatorio y un perjuicio a 3 o 4 MILLONES de personas que tenían derecho a poder desplazarse por El Paseo de la Castellana o por cuales quiera otras calles sin los embotellamientos creados por este colectivo.

¿Qué ha pasado aquí?, que el derecho de huelga y manifestación de este colectivo ha violado el de otras personas.

El trabajador que pasa un año entero asistiendo a su puesto de trabajo, cumpliendo con sus obligaciones y deseando que llegue su tiempo de descanso vacacional, con sus reservas de hotel/aptos/ o cualquier otra modalidad, con sus billetes de avión, con todo dispuesto para el gran momento, se encuentra con que su derecho a disfrutar de unas vacaciones, lo desbarata un colectivo, el que sea (Controladores aéreos, personal de seguridad de aeropuertos, personal de tierra, personal de cabina, pilotos, gasolineras, autobuses, metro, etc) esgrimiendo su derecho a la huelga. Y pregunto yo, ¿porque ese derecho es superior al otro derecho?, ¿Por qué un grupo de unos centenares de personas pueden perjudicar sin ninguna consecuencia a miles e incluso millones de “trabajadores también” que desean ejercer su Derecho Fundamental a la libre circulación y a disfrutar de sus vacaciones o de sus vidas con normalidad?. Personas ajenas a los conflictos particulares que puedan tener otros y que ni siquiera conocen ni pueden resolver.

Si nos fijamos, (no es difícil reparar en ello), suelen ser los mismos todos los años, ¡qué curioso!, siempre tienen conflictos laborales los ¡mismos! y siempre tienen que recurrir a la huelga, que es el último recurso en una negociación entre empresa y trabajadores y siempre en los momentos que más daño y perjuicio pueden hacer a la población. Y pregunto yo de nuevo ¿Qué tienen en común estos colectivos?, su REPERCUSIÓN, es decir, una huelga de Pilotos, por ejemplo, puede dejar sin vuelo y en definitiva, destrozar las vacaciones a otro “Trabajador”. Pero, ¿por qué el sindicato de turno, no protege los derechos fundamentales de ese otro “trabajador” que no puede ejercer el derecho a disfrutar de sus vacaciones?.

La Repercusión, ese es el quiz de la cuestión, cuanta más repercusión tiene un colectivo más conflictiva es la relación entre trabajadores y empresa, ¿¡curioso no!?. Además, es una conflictividad cíclica, cada poco tiempo se repite y siempre los mismos, además, los sindicatos de estos colectivos, ¡curioso también!, son incapaces de llegar a acuerdos con las distintas empresas, y año tras año, vemos los indefensos ciudadanos como unos pocos perjudican nuestras vidas a lo largo del año. Lo curioso de esta situación es que el más damnificado no suele ser la empresa, sino los ciudadanos a los que se destinan los servicios que, para más Inri, en ningún caso podrán satisfacer las reivindicaciones laborales de los huelguistas.

Y yo me sigo preguntando, ¿recuerda alguien las huelgas salvajes de los electricistas, de los fontaneros, de los carpinteros, de los bares y restaurantes, de los hoteleros, de los abogados, de los economistas, de los cerrajeros, de los fruteros, de los carniceros, de los talleres mecánicos, de los tapiceros, de los periodistas, de los porteros, de los…. ? paro ya para no aburrir. ¿Acaso estos colectivos no tienen conflictos laborales?, ¿todo funciona perfectamente en estos colectivos que no precisan de ninguna huelga?, ¿qué sucede entonces?, pues parece que cuanto más perjuicio a la sociedad (que no a la empresa), ¡mejor!, pero resulta que a esa sociedad a la que perjudican sistemáticamente año tras año, pertenezco yo también, soy el objetivo a dañar, cuanto más caótica sea mi vida, más éxito para ellos. Los sindicatos, sin sonrojarse, promueven estas salvajadas en contra de la sociedad que curiosamente también deberían proteger puesto que en su inmensa mayoría también son “trabajadores”.

Creo que es una aberración de estos tiempos perjudicar a la población, a la sociedad para chantajear a los gobiernos o las empresas en beneficio de unos pocos y todo esto de manera legal. ¿Y porque estos “pocos” si lo pueden hacer y la inmensa mayoría no?, por su poder de colapsar, perjudicar, entorpecer, bloquear y en definitiva, hacer la puñeta a los demás. Dicho esto, y sabiéndome objetivo de estos colectivos, siendo yo la victima sistemática, no puedo identificarme con sus reivindicaciones, no puedo solidarizarme con su causa, no me sale de dentro.

Pero una vez identificado el problema, que imagino que a todos en alguna medida o en algún momento nos ha llegado a perjudicar, hay que intentar proponer alguna solución “justa”, que beneficie a la inmensa mayoría que no participamos de estos “secuestros” de las poblaciones y a veces de los países. Se me ocurre algo al respecto.

Supongamos que catalogamos (cuantificamos) la repercusión, la incidencia que un colectivo cualquiera pudiera tener en la sociedad en un supuesto de huelga. Supongamos que lo calificamos entre 0 y 100. Ej: el colectivo de Fontaneros decide ponerse en huelga con los servicios mínimos que ya conocemos, es decir, no encontrarías aun solo fontanero en caso de emergencia, ¿Qué incidencia tendría en la sociedad?, de 0 a 100 ¿un 15?, ¿un 25?, no sé, supongo que habría que hacer un estudio profundo de este caso y de los otros miles y hacer comparativas pero seguro que finalmente, se llegaría a catalogar su incidencia. Imaginemos que se cataloga en 12.

Bien, y ¿Qué hacemos ahora?, pues asignar derechos inversamente proporcionales a este número, es decir, por simplificar, si la REPERCUSIÓN es baja, tus derechos de huelga serán ALTOS mientras que, si tu REPERCUSIÓN es alta, tus derechos serán BAJOS, disminuyen en cuanto a la huelga se refiere. ¿Es justo?, veámoslo. Damos por hecho que todos los trabajadores tienen el mismo derecho en todas las cuestiones laborales, pero cuando se trata de huelga, por el simple hecho de poder paralizar una ciudad, colapsarla, bloquearla, esos trabajadores acaban de adquirir un “poder” que otros trabajadores iguales a ellos, no tienen, y eso, supongo que todo el mundo entiende que no es justo, por tanto, hay que “minorar” ese desequilibrio que se produce por el simple hecho de pertenecer a un colectivo u otro. Es decir, si perteneces al sector del transporte (por poner un ejemplo), tienes ya de por sí, un poder de coacción muy superior a otro sector que, con su paro, no afectaría de una manera muy gravosa a la sociedad.

Precisamente para corregir ese desequilibrio, la media que propongo podría ayudar a que los sufridores ciudadanos estuvieran de alguna manera amparados y protegidos de estos grupos (colectivos) que basan sus reivindicaciones en el daño a la población. Cuanto más caos y más daño al usuario, ¡más éxito!. No es justo.

Ya imagino que alguien que pertenezca a algún colectivo de los citados, se molestará por lo que digo pero, al margen del egoísmo propio del ser humano, si estas personas reflexionasen mínimamente, entenderían que cometen una injusticia con los ciudadanos a los que perjudican y que no tienen ninguna culpa de sus desavenencias con su empresa. ¿Si esas empresas son tan malas?, caso de RENFE, METRO, EMT, IBERIA, etc, ¿Por qué no se cambian estos trabajadores a otras empresas donde no parece que se conculquen los derechos o al menos no con tanta frecuencia?

La suerte que tienen estos trabajadores es que o bien desempeñan un servicio esencial para la sociedad, (que les permite colapsar ciudades) o pertenecen a Empresas Públicas (que no pueden quebrar por ser públicas, ¡hagan lo que hagan!). Si fuesen empresas privadas y dejaran de dar servicio a sus clientes, probablemente perderían muchos de ellos y “sin clientes” ya no hacen falta trabajadores, ósea, como coloquialmente se dice “a la puta calle”. Pero por suerte, son Entes Públicos o Servicios Públicos, son distintos al resto de los mortales, no pasa nada, se puede hacer mucho perjuicio a los demás pero no pasa nada, al contrario, cuanto más perjudiques a tus “clientes”, ¡MEJOR!.

 ¡Por favor!, dejen de violentar mi vida año tras año, no trabajen ustedes si no quieren, pero estoy seguro que hay millones de personas que les gustaría ocupar sus puestos de trabajo, pero, ya los tiene ustedes.

No estoy en absoluto en contra de la huelga, entiendo que es un instrumento para hacer valer los derechos de los trabajadores en casos de desacuerdos graves y reiterados pero, a quien debe afectar es única y exclusivamente a la empresa, que es quien “teóricamente” no cumple con los acuerdos o se niega a conceder reivindicaciones que se entienden justas, pero ¡repito!, es la empresa y no yo el culpable de la situación.

Si hay gente que no comparte mi razonamiento, estaría encantado de escuchar/leer otra argumentación y quizás salga de mi error o me reafirme en mis postulados, pero creo que algo tenemos que cambiar.

Sinclaire

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: